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sábado, 20 de mayo de 2017

Diario de una investigación (XV): Semana del 15 al 19 de Mayo



Gójar con Sierra Nevada al fondo

El día 15 continué con los protocolos de Gregorio Salido, escribano de Alcalá la Real. Numerosos documentos sobre los Méndez y los López de Rojas en torno a la venta de ganado y de paños.

El día 16 retomé los protocolos de Jaén. Aún no había consultado los protocolos –el protocolo realmente– de Diego Fernández de Baeza. Se trata de varios años incompletos y en no demasiado buen estado, con muchas escrituras sin foliar. Bastantes documentos del mercader de cuero Francisco López de Almagro y del jurado Olivares. Lo consulté completamente.

El día 18 participé en la Universidad de Huelva en un seminario sobre Patrimonio. Presenté una ponencia de hora y media sobre aspectos metódológicos que estoy tratando en este blog, como la reconstrucción genealógica y el cruce de fuentes. 


Programa del Seminario en Patrimonio

Como he dicho otras veces, conviene, de vez en cuando, participar en seminarios interdisciplinares, algo alejados de nuestra área de investigación. Muchas veces el trabajo de investigadores de disciplinas ajenas puede ayudar a resolver –o al menos repensar– problemas de la nuestra.

La facultad de Humanidades de Huelva donde se celebró el Seminario en torno al Patrimonio

El día 20 asistí en Gójar al homenaje del que fuera profesor mío en la Universidad de Granada, José Rodríguez Molina, pionero en muchos aspectos de la historia del reino de Jaén de la época Medieval y Moderna. 



Programa del Seminario Homenaje a José Rodríguez Molina

El autor del blog junto con Javier García, organizador del Seminario

Fue una buena oportunidad de encontrarme con antiguos compañeros y profesores de la carrera. También puse cara a bastantes historiadores que trabajan el reino de Jaén y especialmente Alcalá la Real, charlandos con algunos de ellos. Mi presentación trató sobre el comercio de los paños de Baeza en Indias. Aproveché también para comprar algunos libros centrados en Alcalá la Real, que sin duda complementarán mis investigaciones.

Hasta la próxima entrada!

sábado, 25 de marzo de 2017

Diario de una investigación (IX): Semana del 20 al 24 de Marzo




                           

Esta semana ha estado marcada por el Seminario de Investigación Histórica. El reino de Jaén en la Edad Moderna. Nuevas líneas de investigación que se ha llevado a cabo en la Universidad de Jaén.

El día 21, antes del seminario en el Archivo Histórico Provincial, gracias a la ayuda de su director, Juan del Arco, localicé varias tenerías en el Catastro de Ensenada de Jaén. Aunque son datos de 1752 pueden resultar de gran interés para nuestro periodo. En teoría las instalaciones no tendrían que haber cambiado demasiado, aunque no debemos confiarnos; la ubicación si debe ser la misma. En las respuestas generales se habla de seis tenerías. De momento he localizado cuatro en el catastro: la del conde de Villardompardo, la del mayorazgo de Fernan Arias de Saavedra, la poseída por don Jerónimo Ruiz Caballero y la tenería "del solar" de doña Inés de Quiroga. Las de don Pedro de Teruel Maestra y la de la capellanía de Luis de Torres Portugal espero localizarlas pronto.

Los elementos más característicos parecen que eran los pilones, las albercas donde se curtía el cuero y los molinos donde se molía el zumaque.


Preciosa ilustración de Jordi Ballonga de la tenería Cal Granotes en Igualada

En el catastro he localizado, asimismo,  una almona de fabricar jabón propiedad del conde en la calle de Santa Úrsula. Veamos su descripción:

"Casa armona de jabón para fabricarlo en la calle de Santa Úrsula, parroquia de la Magdalena, que    se compone de dos cuerpos, un portal, comedor, dos cuartos principales en bajo un dormitorio y tres cámaras en alto, un patio con su cañón de agua con trece pilones para las mezclas, tres cuartos ceniceros, dos corrales, dos caballerizas, y un pajar. Tiene de frente 40 varas y 27 de fondo, confronta por la parte de arriba con casas de don Juan de Robles, y por abajo con casas de la santa capilla de San Andrés todo de esta ciudad gana de arrendamiento todos los años 200 ducados."

Santa Úrsula es la calle que sale del raudal de la Magdalena. La jabonería, imagino, debería haber estado en lo que hoy es el Teatro Infanta Leonor.


Calle Santa Úrsula

Para terminar la mañana volví a consultar un Gonzalo de Herrera, que por las fichas sabía que contenía algunas escrituras interesantes.

Más tarde, en el seminario, el profesor Delgado Barrado y yo presentamos nuestros proyectos de investigación, parece que con buena acogida por parte del público.

En mi caso, presenté un powerpoint con los antecedentes, las premisas y objetivos del proyecto y los resultados  de los primeros meses de investigación. En el turno de preguntas, algunos de los presentes mostraron su sorpresa ante la existencia de una gran producción pañera en Baeza o del negocio del cuero en Jaén. Muy poco de esto se sabe de estos temas en ambas ciudades en la actualidad.


El profesor Delgado Barrado presentando sus proyectos del IEG y MINECO.


El autor de este blog en uno de los "lances" del seminario.



El día 22 le tocó el turno a un nuevo escribano, Bartolomé Díaz de Biedma. Escrituras de Juan Núñez de Ayala, Pedro de Almodóvar y, especialmente, Pedro Hernández de Jaén vendiendo lana a tintoreros locales. Pero lo que más me llamó la atención fue el jurado granadino Gabriel de Oviedo vendiendo un buen número arrobas de azúcar granadino a diferentes compradores de la ciudad de Jaén y su comarca. Yo sabía que Gabriel de Oviedo –que luego fundaría mayorazgo y es antepasado de los Castillejo Oviedo, condes de Floridablanca y Villamena de Cozbijar en el siglo XIX– tenía tierras de plantar cañas en Salobreña, pero desconocía que vendiera su producción en el exterior. También era llamativo su agente, el tintorero giennense Juan Alonso Palomino. ¿Acaso Oviedo era, a su vez, factor de los Adorno o los Forniel, mercaderes genoveses que controlaban los ingenios de Salobreña en este momento? Aunque me atrevo a afirmar que tal vez fuera azúcar salido del ingenio del capitán Arroyo de Lobres. Dicho capitán debía –en 1599– 1.500 ducados a los herederos de Oviedo, tal vez por este comercio. He aquí, la maravilla de cruzar las fuentes, estudiando los protocolos de Jaén, podemos encontrar claves sobre la producción y el comercio del azúcar del reino de Granada.

El día 23 consulté algunos de los protocolos de Martos de finales del siglo XVI. Casi no se conservan legajos de esta localidad y los que se conservan están en un estado de conservación muy malo. Va a ser difícil reconstruir la historia de los famosos vinos de Martos de este periodo, alabados por el marteño Francisco Delicado en su inigualable novela: La lozana andaluza.



El resto de la mañana regresé a los protocolos de Alcalá la Real. La importancia del vino en la localidad se percibe al leer los folios de los legajos alcalaínos. Las viñas –torrontesas en su mayoría– aparecen en los inventarios e imposiciones de censos, en las dotes, en los contratos para cavar los majuelos; hay numerosas ventas de vino aún en las tinajas de los lagares de sus dueños. Luego asistí en la Universidad de Jaén a la segunda jornada del Seminario, donde la profesora López Arandia presentó su proyecto.


La profesora López Arandia presentando su proyecto del IEG

Este Seminario cumple otro de los objetivos del proyecto, la divulgación –o diseminación, como les gusta a los burócratas de Europa– del conocimiento. De poco sirven nuestras investigaciones si solo las conocemos nosotros y nuestro círculo cercano. Es necesario que la sociedad actual conozca su pasado y se identifique con él, para lo bueno y para lo malo. Jaén tuvo épocas muy notables en lo económico, lejos del estancamiento y ralentización actuales.

Por otra parte, para los investigadores es muy útil participar en los seminarios; nuevos enfoques y herramientas pueden aprenderse de las investigaciones de los otros participantes y, como he dicho en otra entrada, la preparación de las charlas permite un momento de reflexión y análisis del proyecto que estamos desarrollando. Sin olvidar los contactos que se construyen para futuros proyectos.

Hasta la próxima entrada!

sábado, 28 de enero de 2017

Los paños de Baeza a finales del siglo XVI





“De las lanas de ovejas, y carneros es también notable el interés y provecho que este reino tiene casi en todos sus lugares y poblaciones. Más en particular está la grosedad de este trato en la ciudad de Baeza de donde no solo se proveen muchas partes de estos reinos de España pero las Indias de el Perú, y Nueva España porque en esta ciudad se labran de toda labor desde la carda hasta la tijera del sastre casi infinitos paños finos, y bastos de todas colores, y suertes. Trato es que a Baeza la tiene con muy grandes caudales.”

Bartolomé Ximénez Patón, 1628 

La anterior cita plantea algo obvio en el reino de Jaén de la Edad Moderna, pero parece que ignorado por la mayoría de los historiadores actuales, la excepcional importancia que los paños de Baeza tuvieron en la economía de la ciudad y el reino durante este periodo. ¿Cómo si no se explica la monumentalidad de la población? ¿De dónde salieron los "caudales" para los palacios, iglesias y plazas de la ciudad? Pues de la fabricación y comercio de los paños. Al desconocimiento general sobre este tema también ha contribuido la casi total falta de protocolos notariales de Baeza –únicamente tres legajos se conservan para el siglo XVI en la Biblioteca Municipal de esta ciudad– lo que obliga a los investigadores a estudiar esta actividad económica con fuentes, en muchos casos, indirectas.

Pero los paños de Baeza merecen este esfuerzo. Me atrevo a decir que su peso en la economía y la sociedad del Santo Reino fue capital. Especialmente un tipo de paño conocido como "venticuatreno" por tener 24 cientos de hilos (2400), textil fundamental para la vestimenta española de los siglos XVI y XVII, o lo que es lo mismo, la global, porque en esta época todo el mundo vestía "a la española", imitando el estilo marcado por las modas de la corte castellana.


                                   
La "moda a la española" dominó el mercado mundial a finales del sigl XVI y principios del XVII. Detalle de una ejecutoria de Hidalguía. 

Capas, jubones, basquiñas, y otras prendas se confeccionaban con este tipo de paño pesado y denso adaptado al frío que asolaba aquellos años de la Europa de la "pequeña edad del hielo".

Los paños venticuatrenos de Baeza –de calidad media-alta– se realizaban con lana fina de las cabañas ovinas de la región en los talleres que salpicaban la ciudad de Baeza y su hinterland (Úbeda, Ibros, Mengíbar, Bailén, Linares) en un tipo de relación productiva y comercial conocida como domestic-system, donde el mercader-empresario jugaba un papel fundamental controlando todas las etapas de la producción y el comercio. Junto a la lana, eran necesarios ciertos tintes –pastel, cochinilla, indigo, grana– y mordientes –alumbre, rubia– así como aceite de oliva para engrasar los hilos de la trama en los telares o jabón para eliminar el aceite –o desengrasar– de los paños. Además de lo anterior, también fueron objeto comercial, la propia tecnología de los telares, bastante más complejos de lo que parece a primera vista, o incluso las cardas para separar la lana de sus adherentes. Las primeras pesquisas al respecto nos muestran a activos mercaderes genoveses de Granada participando en todo este comercio de materias primas y tecnología.



Miles de telares como el de la imagen debieron llenar Baeza y otras poblaciones del reino de Jaén


Todas estas necesidades de la fabricación de paños– el motor económico de la época– dieron lugar a un activo comercio a escala global que solo estamos empezando a dilucidar en la actualidad.

En Baeza, además "de toda la labor desde la carda hasta la tijera del sastre" de los paños propios, parece que se realizaban los últimos procesos de fabricación y acabado de los paños de su hinterland, algo similar a lo que describe Fortea para la ciudad de Córdoba. Sorprende la gran variedad de tipologías y colores de los paños, como se puede ver en la siguiente tabla.

Tabla 1. Los paños de Baeza a finales del XVI. Tipologías y precios.


Paño de Baeza
Precios límite (reales/vara)
24º capa de rey
24-25
24º morisco
25
24º mezcla
17-23
24º velarte azul
22
24º negro
22
24º plomado
20
24º verde
19.5
24º pardo
18-21.5
24º azul
18-20
24º vellorí
17-20
24º tornasolado
18
24º noguerado
17
24º palmilla
22
22º palmilla azul
15
22º verde
14
18º noguerado
15
Medio blanco
12

La joya de los telares de Baeza era ese paño "capa de rey" –¿acaso llamado así por ser el que vestía el rey Felipe II?– que alcanzaba los 25 reales por vara. Cada vara de estos paños implicaba decenas de horas de trabajo de los tejedores baezanos y de la región.



Felipe II y su indumentaria negra

Los paños de Baeza no fueron los únicos que se fabricaban en la España de la Edad Moderna. En la ciudad de Segovia se encontraban los mejores paños de la Península con la mejor lana merina, alcanzando precios muy altos, entre 27 y 33 reales por vara; a continuación venía Baeza con 17-25, seguida por Cuenca, que suminstraba unos paños muy parecidos en calidad y precio; algo más baratos y de menor calidad estaban los venticuatrenos de Córdoba, realizados con la lana de los ganados del valle de los Pedroches.

Tabla 2. Algunos paños venticuatrenos producidos en Castilla a finales del siglo XVI
             
Paño de lana
Precios límite (rls/v)
Tamaño piezas (varas (0.84 m))
24º de Segovia
27-33
21-32
24º de Baeza
17-25
22-30
24º de Cuenca
13-25
22-27
24º de Córdoba
12-13
20-30

Efectivamente el mercado de los paños de Baeza era muy amplio. En un artículo de Andrés Ucendo se habla de que el mercado de los venticuatrenos abarcaba por el norte hasta Toledo y La Mancha.  Fortea también señala su venta en la ciudad de Córdoba. Por nuestra parte tenemos localizadas numerosas ventas de paños de Baeza también en el reino de Jaén Granada, Cádiz o Sevilla. El carácter de esta última como puerta de las Indias, queda confirmada cuando advertimos que los paños de Baeza dieron el salto al Nuevo Mundo al estudiar los registros de navío de las Flotas de Indias, monopolio comercial de Sevilla durante los siglos XVI y XVII.

Detalle de un registro de navío con un paño venticuatreno de Baeza


Si bien Lima era, a finales del siglo XVI, el principal mercado de los paños baezanos, los textiles llegaron hasta México, Cartagena de Indias, Santa Marta, Nombre de Dios o Panamá y luego hasta las poblaciones del interior del continente americano. Hasta todos estos puertos llegaban a bordo de las Flotas de Indias, en grandes cargazones fletadas por los mercaderes "peruleros", mercaderes avecindados en Perú que viajaban de regreso a la Península, cargados de plata de Potosí, para volver a Lima tras cambiar la plata por numerosos productos textiles y de todo tipo, proceso que bien estudió Lutgardo García Fuentes.



Distribución de los paños de Baeza en el Nuevo Mundo

Hasta Sevilla llegaban los paños a lomos de animales –gobernados por arrieros– o por medio de carretas de bueyes y mulas –cuyos dueños eran los carreteros–, aunque también pudieron hacerlo a través del río Guadalquivir, como se han encontrado algunos documentos al respecto.

Todo este flujo de paños baezanos lo he ido estudiando a partir de diferentes archivos –Archivo General de Indias, Archivo General de Simancas y diferentes archivos de protocolos –y que espero se complete con los fondos notariales del Archivo Histórico Provincial de Jaén mientras desarrolo el proyecto "Las Columnas del Santo Reino". Sobre todo esto estoy escribiendo diferentes artículos especializados que veran la luz, en breve, en revistas nacionales e internacionales. Hasta la próxima entrada!