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sábado, 13 de mayo de 2017

Diario de una investigación (XV): Semana del 8 al 12 de Mayo





El día 9 cargado de buenas referencias descubiertas por medio de la reconstrucción genealógica se quedaron en nada tal como podéis ver en esta entrada. Pero encontré infinidad de actuaciones mercantiles y ganaderas de los Méndez. Cristóbal Méndez Zamorano es casi sinónimo de venta de novillos o bueyes, mientras que su padre Pedro Hernández de Jaén aparece vendiendo cueros ya curtidos seguramente en su tenería de Alcalá que ocupaba una casa en la calle Tejuela y se regaba con la fuente de dicho nombre. 


Aunque no encontré el testamento de Pedro Hernández de Jaén, al menos nuevas ramas de los Méndez aparecieron: los Méndez Marín. Y todo el clan actuando en actividades productivas o financieras. 

El día 10 nada más llegar al archivo conocí a Rafael Galiano Puy del que he citado sus artículos en otra entrada. Un auténtico especialista de las familias de Jaén, gran conocedor de los archivos locales y un buen tipo. Continué con los protocolos de Alcalá donde otro Pedro Hernández –en este caso de Alcalá–  vendía infinitos paños "del obraje de esta ciudad" es decir de Alcalá la Real. Se trataba de paños de baja calidad –14ºs– pero sin duda fueron claves para la economía de la ciudad a principios del siglo XVII. Este día terminé de impartir clases en la Universidad de Jaén. Esto me va a permitir dedicar más tiempo a investigar en el archivo antes del verano. La verdad es que ha sido una experiencia positiva. 

El día 11 vi el testamento de don Juan Méndez de Pineda y de paso obtuve algunas informacones de la élite alcalaína de finales del XVII gracias a los testamentos de doña Catalina de Ganancia y don Pedro de Góngora Gadea en los protocolos de Francisco de Velasco. Más tarde volví a principios del siglo XVI con los escribanos Gregorio de Salido y Juan Rodríguez de Cebreros. Infinidad de documentación sobre los Méndez en su faceta ganadera y curtidora. En Alcalá varios mercaderes venden paños alcalaínos –Diego Méndez Osorio y Diego Méndez Báez–, unos portugueses también de apellido Méndez venden tafetanes, creas y lienzos y Gaspar López de Rojas sedas, ¿acaso de Granada de su cuñado Alonso Castellano?. Tengo que analizar toda esta documentación con tranquilidad. 

Después del archivo, antes de viajar a Granada, comí con mi colega Eloisa Ramírez en Expoliva 2017 la XVIII Feria Internacional del aceite de oliva e industrias afines que se celebra cada dos años en Jaén. Es sorprendente el tamaño y el despliegue del evento. Desde el punto de vista de la Historia Moderna hay mucho que hacer aún sobre este tema en el reino de Jaén.

Expoliva 2017 

El día 12 de mayo volví a visitar el Archivo de la Real Chancillería de Granada. Allí disfruté de la compañía y ocurrencias de mi director de tesis, el profesor Enrique Soria Mesa, catedrático de la Universidad de Córdoba.

El profesor Enrique Soria en el Archivo de la Real Chancilleria de Granada

La mañana fue bastante productiva. Encontré un pleito muy interesante sobre los López de Rojas y los Méndez que desarrollo en esta otra entrada. Otro litigio por los mayorazgos de los Ganancia de Castro del Río y su relación con las familias de Alcalá la Real Vázquez Mexia y Góngora, pero lo más interesante fue un pleito que estaba consultando el profesor Soria –y que luego amablemente me pasó extractado– sobre los Calatayud de Torredonjimeno y Pegalajar por el mayorazgo de los Alarcón Quintana de Torredonjimeno. Ya he hablado de Catalina de San Clemente, dueña de una tenería en esta última población y mujer de Diego de Quintana Alarcón, fundadores del mayorazgo, por el que pleiteaban los Calatayud, sus descendientes. Uno de ellos había casado con doña Leonor Soria Vera hija de Hernán Sánchez Crespo e Isabel Alonso. El anterior es uno de los escribanos que he consultado y su mujer era hija de Cristóbal de Cazorla y hermana de Pedro de Cazorla, mercaderes de corambre. Las redes familiares de productores y comerciantes de corambre se entrelazan constantemente. 

Hasta la próxima entrada!

sábado, 25 de marzo de 2017

Diario de una investigación (IX): Semana del 20 al 24 de Marzo




                           

Esta semana ha estado marcada por el Seminario de Investigación Histórica. El reino de Jaén en la Edad Moderna. Nuevas líneas de investigación que se ha llevado a cabo en la Universidad de Jaén.

El día 21, antes del seminario en el Archivo Histórico Provincial, gracias a la ayuda de su director, Juan del Arco, localicé varias tenerías en el Catastro de Ensenada de Jaén. Aunque son datos de 1752 pueden resultar de gran interés para nuestro periodo. En teoría las instalaciones no tendrían que haber cambiado demasiado, aunque no debemos confiarnos; la ubicación si debe ser la misma. En las respuestas generales se habla de seis tenerías. De momento he localizado cuatro en el catastro: la del conde de Villardompardo, la del mayorazgo de Fernan Arias de Saavedra, la poseída por don Jerónimo Ruiz Caballero y la tenería "del solar" de doña Inés de Quiroga. Las de don Pedro de Teruel Maestra y la de la capellanía de Luis de Torres Portugal espero localizarlas pronto.

Los elementos más característicos parecen que eran los pilones, las albercas donde se curtía el cuero y los molinos donde se molía el zumaque.


Preciosa ilustración de Jordi Ballonga de la tenería Cal Granotes en Igualada

En el catastro he localizado, asimismo,  una almona de fabricar jabón propiedad del conde en la calle de Santa Úrsula. Veamos su descripción:

"Casa armona de jabón para fabricarlo en la calle de Santa Úrsula, parroquia de la Magdalena, que    se compone de dos cuerpos, un portal, comedor, dos cuartos principales en bajo un dormitorio y tres cámaras en alto, un patio con su cañón de agua con trece pilones para las mezclas, tres cuartos ceniceros, dos corrales, dos caballerizas, y un pajar. Tiene de frente 40 varas y 27 de fondo, confronta por la parte de arriba con casas de don Juan de Robles, y por abajo con casas de la santa capilla de San Andrés todo de esta ciudad gana de arrendamiento todos los años 200 ducados."

Santa Úrsula es la calle que sale del raudal de la Magdalena. La jabonería, imagino, debería haber estado en lo que hoy es el Teatro Infanta Leonor.


Calle Santa Úrsula

Para terminar la mañana volví a consultar un Gonzalo de Herrera, que por las fichas sabía que contenía algunas escrituras interesantes.

Más tarde, en el seminario, el profesor Delgado Barrado y yo presentamos nuestros proyectos de investigación, parece que con buena acogida por parte del público.

En mi caso, presenté un powerpoint con los antecedentes, las premisas y objetivos del proyecto y los resultados  de los primeros meses de investigación. En el turno de preguntas, algunos de los presentes mostraron su sorpresa ante la existencia de una gran producción pañera en Baeza o del negocio del cuero en Jaén. Muy poco de esto se sabe de estos temas en ambas ciudades en la actualidad.


El profesor Delgado Barrado presentando sus proyectos del IEG y MINECO.


El autor de este blog en uno de los "lances" del seminario.



El día 22 le tocó el turno a un nuevo escribano, Bartolomé Díaz de Biedma. Escrituras de Juan Núñez de Ayala, Pedro de Almodóvar y, especialmente, Pedro Hernández de Jaén vendiendo lana a tintoreros locales. Pero lo que más me llamó la atención fue el jurado granadino Gabriel de Oviedo vendiendo un buen número arrobas de azúcar granadino a diferentes compradores de la ciudad de Jaén y su comarca. Yo sabía que Gabriel de Oviedo –que luego fundaría mayorazgo y es antepasado de los Castillejo Oviedo, condes de Floridablanca y Villamena de Cozbijar en el siglo XIX– tenía tierras de plantar cañas en Salobreña, pero desconocía que vendiera su producción en el exterior. También era llamativo su agente, el tintorero giennense Juan Alonso Palomino. ¿Acaso Oviedo era, a su vez, factor de los Adorno o los Forniel, mercaderes genoveses que controlaban los ingenios de Salobreña en este momento? Aunque me atrevo a afirmar que tal vez fuera azúcar salido del ingenio del capitán Arroyo de Lobres. Dicho capitán debía –en 1599– 1.500 ducados a los herederos de Oviedo, tal vez por este comercio. He aquí, la maravilla de cruzar las fuentes, estudiando los protocolos de Jaén, podemos encontrar claves sobre la producción y el comercio del azúcar del reino de Granada.

El día 23 consulté algunos de los protocolos de Martos de finales del siglo XVI. Casi no se conservan legajos de esta localidad y los que se conservan están en un estado de conservación muy malo. Va a ser difícil reconstruir la historia de los famosos vinos de Martos de este periodo, alabados por el marteño Francisco Delicado en su inigualable novela: La lozana andaluza.



El resto de la mañana regresé a los protocolos de Alcalá la Real. La importancia del vino en la localidad se percibe al leer los folios de los legajos alcalaínos. Las viñas –torrontesas en su mayoría– aparecen en los inventarios e imposiciones de censos, en las dotes, en los contratos para cavar los majuelos; hay numerosas ventas de vino aún en las tinajas de los lagares de sus dueños. Luego asistí en la Universidad de Jaén a la segunda jornada del Seminario, donde la profesora López Arandia presentó su proyecto.


La profesora López Arandia presentando su proyecto del IEG

Este Seminario cumple otro de los objetivos del proyecto, la divulgación –o diseminación, como les gusta a los burócratas de Europa– del conocimiento. De poco sirven nuestras investigaciones si solo las conocemos nosotros y nuestro círculo cercano. Es necesario que la sociedad actual conozca su pasado y se identifique con él, para lo bueno y para lo malo. Jaén tuvo épocas muy notables en lo económico, lejos del estancamiento y ralentización actuales.

Por otra parte, para los investigadores es muy útil participar en los seminarios; nuevos enfoques y herramientas pueden aprenderse de las investigaciones de los otros participantes y, como he dicho en otra entrada, la preparación de las charlas permite un momento de reflexión y análisis del proyecto que estamos desarrollando. Sin olvidar los contactos que se construyen para futuros proyectos.

Hasta la próxima entrada!

sábado, 4 de marzo de 2017

Diario de una investigación (VI): Semana del 27 de febrero al 3 de marzo






                

Salas de investigadores de los archivos ARChG y AHPMU 


Esta semana del puente del 28 de febrero no he investigado en el Archivo Histórico Provincial de Jaén. He pasado unos días de vacaciones entre Murcia y Granada, pero no he podido resistir la tentación de visitar dos archivos, el Archivo Histórico Provincial de Murcia y en el de la Real Chancillería de Granada. 


El Archivo Histórico Provincial de Murcia que comparte sede con el Archivo General de la Región de Murcia

En el  primero encontré –el día 28– interesantes documentos sobre mercaderes italianos residentes en Granada en la villa de Caravaca. Entre ellos Daniel Quarteroni o los Escalla que también tenían contactos en Jaén y de los que ya hemos hablado en otras entradas de este blog. Fue más una visita de toma de contacto que de investigación. Espero volver en el futuro. 

El día 2 pasé la mañana en el gran archivo judicial del sur de España: el Archivo de la Real Chancilleria de Granada (ARChG). 



Archivo de la Real Chancilleria de Granada, antigua casa del Padre Suárez y de los Suárez de Toledo, vizcondes de Rías. Nobles de origen judeoconverso.

Este archivo contiene información judicial durante la Edad Moderna de los reinos castellanos "desde el tajo para abajo". Es decir las actuales comunidades autónomas de Extremadura, Castilla La Mancha –menos Toledo y partes de Cuenca y Guadalajara–, Andalucía –menos Sevilla que tenía su propia Audiencia– y Murcia, aunque también hay documentación de América y de Ceuta y Melilla, así como otros presidios norteafricanos. Su archivo gemelo es el de la Real Chancillería de Valladolid cuya jurisdicción abarcaba los territorios castellanos al norte del río Tajo. 


Mapa que representa las jurisdicciones de las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada. 

El ARChG está lleno de documentación del reino de Jaén durante la Edad Moderna y también en el periodo de mi proyecto, 1580-1600. 

Podemos encontrar online varios instrumentos para investigar en el archivo y en sala podemos consultar otros más actualizados:


Catálogo de Hidalguías
Catálogo de Pleitos
Indice de Abogados

Nos interesan especialmente los dos primeros. Las élites mercantiles son el origen de gran parte de la hidalguía que en procesos de ascenso social pleitearon en la Chancillería para conseguir la preciada ejecutoria y otros documentos afines. 

Más interesante, aun, es el catálogo de pleitos donde podemos encontrar a los mercaderes –y a casi todo el mundo– pleiteando por casi cualquier asunto. En mi visita realicé previamente consultas en el catálogo para "tenerías" y "corambre". Varios pleitos relacionados con Jaén aparecieron al instante. El más interesante, sin duda, fue el pleito que mantuvieron los condes de Villardompardo con el Hospital de la misericordia de Jaén (hoy Hospital de San Juan de Dios) cuando los primeros  tranforman una casa de tinte en una tenería en la parroquia de la Magdalena, lindando con el dicho hospital. En dicho pleito se describen los procesos del curtido y como podían afectar los olores fétidos de las tenerías –según los conocimientos médicos de la época– a la curación de los enfermos. Otro pleito nos habla de una tenería entre Torredonjimeno y Martos, cuyo dueño en 1576, el escribano del cabildo Pedro Ximénez –como el dulce vino de Jerez– intenta utilizar los sobrantes de aguas de unas fuentes de dichas poblaciones. Yo conocía la existencia de una tenería en Torredonjimeno, propiedad en 1556 de Catalina de Sanclemente mujer del Licenciado Quintana gracias al artículo de Francisco Téllez.


Por último empecé a leer un pleito de los curtidores de Jimena contra su concejo por el proceso del curtido. Hay muchos más solo para el tema del cuero –unos 40– y espero consultarlos en el futuro. Esta fuente tan rica, prácticamente desconocida para la mayoría de los investigadores,  espera a ser utilizada en las estupendas instalaciones del archivo granadino. Mi idea es complementar mis investigaciones en Jaén con la documentación este archivo al final del proyecto.

El viernes dediqué el día a reflexionar sobre el proyecto. De vez en cuando es necesario intentar analizar la información obtenida en los archivos y plantear la estrategia general a seguir en la investigación. Una vez consultados un buen número de escribanos creo que puedo dibujar tres líneas posibles para el proyecto en torno a la ciudad de Jaén.

Una primera línea se dedicaría a estudiar el mundo del cuero –producción, comercio, mercaderes y redes mercantiles– en la documentación de los escribanos (Rodrigo de Baeza, Alonso Pérez de Rivera y en menor medida Pedro Ruiz de Piédrola y Gonzalo de Herrera). 

Una segunda línea, sobre la producción textil: paños y sedas, tejedores y tintoreros. Con documentación dispersa por casi todas las escribanías, pero tal vez más centrado en los tintes el escribano Pedro Núñez de Ayala en los primeros años del periodo.

Por último, una tercera línea, centrada en la vinculación de Jaén con las grandes redes del comercio internacional, especialmente italianas y portuguesas, a investigar en los protocolos de Pedro Ruiz de Piedrola (compañías genovesas de los Escalla, Mayolo, Digueri), Jerónimo de Herrera (Francisco Osago, los Veneroso), y en los protocolos de Rodrigo de Baeza, Alonso Pérez de Rivera y Pedro Ruiz de Piedrola (compañías portuguesas de los Alonso, Pereira, Méndez, Hernández, Franco, Rodríguez), si bien esta última directamente relacionada con las dos anteriores.

Hasta la próxima entrada!

sábado, 18 de febrero de 2017

Diario de una investigación (IV): Semana del 13-17 Febrero





De nuevo, las espectaculares tenerías de Fez en la actualidad. En Jaén hubo instalaciones similares en los siglos XVI y XVII.

Esta semana, a partir de las referencias a Bartolomé Martínez de Alcázar de la semana pasada he continuado investigando el comercio del cuero en Jaén. 

Los días 13, 14, 15  de febrero comprobé que las fichas del archivo no solo estaban en lo cierto en torno al escribano Alonso Pérez de Rivera, sino que se quedaban cortas, pues no reflejaban todos los documentos, sino solo una pequeña muestra. Este escribano trabajaba con varios mercaderes de corambre –el citado Martínez de Alcázar, Juan de Palma, Pedro de Cazorla, Juan Ramírez, Rodrigo Alonso Carrasco– que venden sus productos –cueros curtidos de zumaque y corteza, troncos, cueros blancos, cordobanes, badanas, baldreses– a los zapateros locales, pero también a algunos más alejados de los reinos de Córdoba, Sevilla y Granada. Hay referencias a agentes –al menos de Martínez de Alcázar– en otros lugares.  Compras de zumaque,  e incluso hay ventas de cueros llegados desde muy lejos: el mercader giennense Francisco López de Almagro Morillo, vende "lomos de frixinal" (Fregenal de la Sierra, Extremadura, conocido por su industria del cuero) a zapateros locales. También parece un buen lugar estos protocolos de Pérez de Rivera para encontrar información sobre sus primos hermanos Nicolás y Juan de Rivera, confirmados como verlegers de tejidos de sedas en Jaén, y otros mercaderes similares como Alonso de la Fuente. He decidido trabajar intensivamente esta escribanía. 

El día 16 realicé catas a este escribano por su límite temporal superior. En 1600 Alonso Pérez de Rivera ya no tenía clientela corambrera y finalmente compartía su escribanía con Miguel de Minguijosa Cobo. Algunas ventas de paños y sedas. Sus clientes seguramente se irían a otro notario, pues según Ximenez Patón, aún en 1629 la "industria" del cuero en Jaén tenía relevancia. 

Por la tarde visité la biblioteca del Instituto de Estudios Giennenses. Como no podría ser de otra forma busqué publicaciones sobre tenerías, cuero, cordobanes y guadameciles. Algunas entradas del cronista Alfredo Cazabán en la revista Lope de Sosa hacían referencias a las tenerías de los condes de Villardompardo en la parroquia de la Magdalena regadas por el agua del raudal. 

No sabía nada de este raudal aunque había pasado por delante para ir o salir del archivo. Se trata de la gran fuente de Jaén, a la que seguramente debe la ciudad su emplazamiento. Un caudal de agua enorme "como el tronco de un buey" que regaba las fuentes de la ciudad y abastecia de agua las tenerías cercanas. El raudal es también donde se ubicaba la guarida del "lagarto de Malena o Magdalena" un ser legendario –tal vez una sierpe o un dragón–acorde con la antiguedad del lugar, conocido seguramente antes de la época romana y centro del Yayyan omeya.  


Raudal de la Magdalena

En esta biblioteca, también encontré un catálogo sobre guadameciles de Córdoba y Jaén de 1924, piezas que en su mayoría se encuentran en diversas colecciones de la ciudad de Córdoba. Piezas similares a la que reproduzco aquí y a las que dedicaré alguna entrada en el futuro.


Guadamecí (s. XVI-XVII). Museo del Arte de la Piel. Vich.

Di por terminada la semana de investigación en el archivo el viernes día 17 de febrero cuando opte por cambiar un poco de escribano y volver a consultar los protocolos de Alcalá la Real. Aquí se trataba más de seguir buscando datos del mercader Pedro Hernández de Jaén "aquel de los muchos tratos" en los protocolos de Francisco Jiménez. Así que continué subiendo por los primeros años del siglo XVII, hasta un año donde ya no salía el mercader en los índices. Desgraciadamente este escribano no tiene la serie completa, hay saltos, por lo que no podemos saber si se han perdido numerosos documentos o no. Opté por consultar otro escribano, Jerónimo Ramírez, que de la misma manera dejaba de tener referencias a Hernández de Jaén a partir de 1608. ¿Moriría por estas fechas este mercader?. 

La semana pasada encontré un documento muy interesante, pero hasta este día no pude fotografiarlo. Se trataba de unas cuentas entre el citado Pedro Hernández de Jaén y el curtidor Hernando de Ibáñez y su mujer María Clavera, vecinos de Alcalá la Real. En las cuentas se refleja que Ibáñez y su mujer tenían arrendada una tenería –recordemos el lugar donde se curten los cueros– en Alcalá la Real propiedad de Hernández de Jaén, por la que pagaban una renta de 12.000 maravedíes al año. Entre 1582 y 1585 estuvo arrendada a los Ibáñez. El mercader les suministró 376 carneros vivos y unos 250 "pellejos de machos". A cambio el matrimonio le entregó al menos 21 docenas de cordobanes y ciertas cantidades en efectivo, corriendo a su costa el zumaque "que pagó a uno de Luque". 



Curtidor en Núremberg trabajando las pieles (1609)

Un anuncio. Voy a participar con los profesores Delgado Barrado y López Arandia, seguramente a finales de marzo en la Universidad de Jaén, en un seminario para presentar los proyectos –este entre ellos– que el Instituto de Estudios Giennenses nos está financiando a los tres. Os mantendré informados.

Hasta la próxima entrada!




domingo, 12 de febrero de 2017

El cuero a finales del siglo XVI en Jaén (I)



“Tiene [el reino de Jaén] suelo acomodadísimo para el pasto de todos tiempos, las campiñas para el invierno, y montes de Sierra Morena…y pastos comunes dehesas y sextos particulares, en quienes se sustentan , apacientan y crían todas especies, suertes y diferencias de ganados, no solo domésticos…de la bondad y abundancia de las carnes resulta un particular trato, comercio y mercadería en esta ciudad, y es la mucha y estimada corambre que en ella se adoba, y labra, a que ayuda la bondad de las aguas, y por esta causa hay gran número de tenerías, que son miembros de hacienda muy considerable en ella. Hay mercaderes de cordobanes y toda suerte de corambres muy hacendados, ricos de dinero y caudalosos de bienes. Los cordobanes no reconocen ventaja a otros del mundo, porque son tan buenos como los de Córdoba, que es quien a las pieles de cabrío adobadas dio nombre de cordobanes, como a las de pergamino Pérgamo, patria del gran médico Galeno. Las badanas[1] y baldreses[2] son sin número, y de gran bondad como lo testifican los muchos guadamecíes que en esta ciudad se labran con estimada curiosidad los hermosos chapines, y chinelas, pues el aseo, del demás calzado de servilletas, zapatos, borceguíes[3], botas y vacuno, obra prima y basta, es otro miembro de hacienda notable. De pieles labradas, y por labrar se produce muy gran parte de España por su muchedumbre y bondad.”
Bartolomé Ximénez Patón, 1628



[1] Piel curtida y fina de carnero u oveja.
[2] Piel de oveja curtida, suave y endeble, empleada especialmente para guantes.
[3] Calzado que llegaba hasta más arriba del tobillo, abierto por delante y que se ajustaba por medio de correas o cordones.

La completa cita de Ximénez Patón introduce a uno de los sectores en los que tengo mayor interés en investigar en mi proyecto "Las Columnas del Santo Reino", que es el del cuero. Este producto que aún hoy en día sigue siendo un material de gran uso y difusión, en la Edad Moderna lo era aún más, pues ocupaba el espacio que hoy monopolizan los ubicuos plásticos. De cuero se hacían recipientes –odres, botas de vino, faldriqueras, monederos, bolsas–;zapatos y botas, guantes, sombreros, cinturones, correas, capas, etc. Además, el cuero se labraba y pintaba o doraba en forma de cordobanes y guadamecíes, que servían como recubrimiento para objetos –libros, arcas, mesas– o incluso habitaciones y como cuadros en las mismas. Por mis investigaciones precedentes tengo referencias a que estos cordobanes y guadamecíes de la ciudad de Jaén a finales del siglo XVI fueron exportados, y en cantidades notables, tanto a Italia como a las Indias.

Jaén además contaba con las materias primas necesarias para dicha producción. En primer lugar el reino de Jaén disfrutaba una cabaña ganadera notable, con ganado caprino, ovejuno y vacuno, animales cuyas pieles eran procesadas para producir los cueros; no obstante, el sector llegó a ser tan potente en algunas épocas que Jaén tuvo que importar pieles de reinos cercanos como Murcia o Granada o no tan cercanos como Extremadura (Fregenal) e Irlanda.


Pastor con su ganado. Phillip Peter Roos (s. XVII)


En segundo lugar, y esto es mucho menos conocido, en Jaén se cultivaba un tipo de arbusto llamado zumaque (Rhus Coriaria) que en su corteza y hojas cuenta con alto contenido en taninos, sustancias indispensables para el curtido de las pieles. Esta planta era conocidad desde la antigüedad en Jaén. En el siglo X en el Calendario de Córdoba se afirmaba que en Jaén y Córdoba se producía en cantidad para el curtido de las pieles.



Zumaques de tonos amarillos, naranjas y rojizos junto a los omnipresentes olivos (Alcalá la Real)

En los protocolos notariales de Jaén estoy encontrando abundantes referencias a "zumacares" o plantaciones de estos arbustos, que generalmente ocupaban las tierras de peor calidad, siendo un complemento ideal a olivos, viñas o moraledas. Un buen número de arrendamientos, compraventas y otros documentos relacionados me indican la gran presencia de estos cultivos en la comarca de la ciudad de Jaén, directamente ligados a su función como curtiente para el cuero.

Aún no conocemos la producción de esta sustancia a finales del siglo XVI en Jaén, pero por ejemplo en la ciudad de Alcalá la Real, en 1752, los zumacares de este lugar producían 968 arrobas, es decir, más de 11 toneladas de esta sustancia. Podemos encontrar interesantes informaciones sobre el zumaque en este artículo de E. García y L. Ramón-Laca:


También se curía utilizando ciertas cortezas de árboles (generalmente del género Quercus, es decir las encinas y los robles). En la documentación aparecen cueros curtidos de corteza e incluso se habla de "troncos de corteza" que se venden junto con los cueros. El precio de este producto es demasiado alto para tratarse de un trozo de madera, por lo que me inclino a pensar que sea la parte central del cuero de vaca, curtido con corteza. Sin embargo, troncos tambien son "conos" y parece que de esta manera se comercializaba la corteza molida, como se ve en la imagen de abajo. Si algún lector tiene noticias al respecto, le agradecería que dejara algún comentario.



Curtidor medieval curtiendo pieles con corteza y los conos de corteza en la tarima de arriba

El proceso del curtido de los cueros se llevaba a cabo en una instalacion preindustrial conocida como tenería. En este lugar se encontraban varias decenas de tinas donde se preparaba el zumaque y se introducían los cueros, en un proceso muy controlado. Hoy en día son famosas en ciudades marroquies como Fez o Marrakesh pero en la Edad Moderna se encontraban en casi todas las ciudades de los reinos hispánicos.




Imagen de una tenería en la actual Fez. Nótese los cueros apilados en montones.

Hemos localizado hasta seis tenerías en la ciudad de Jaén para el siglo XVIII,  en el catastro de Ensenada, y todas ellas contaban "con su piedra para moler zumaque". En Alcalá la Real, esta misma fuente nos habla de tres. He encontrado el arrendamiento de una de ellas en poder de Pedro Hernández de Jaén.

Ya tengo localizados a varios mercaderes de corambre comprando pieles en Huéscar, Murcia, Granada para luego importarlas a Jaén. A veces el pago a los ganaderos no se hacía en efectivo sino en cueros curtidos o incluso en ricos guadameciles. La familia Martínez de Alcázar contaba con varios miembros en este negocio. Antón, Cristóbal y el jurado Bernabé Martínez de Alcázar, ya activo en 1580,  que no solamente compraba las pieles sino que vendía en lugares lejanos como Sevilla, el cuero ya elaborado en forma de cordobanes. Esto me indica que tendía a controlar todo el proceso, lo que lo convierte en un verleger o mercader-empresario. También aparecen Pedro de Cazorla, Antón Terrones o Alonso Sánchez, activos en este mercado. En una entrada posterior hablaré de los derivados del cuero producidos en Jaén: cordobanes, guadamecíes y diversos tipos de calzado. Hasta la próxima entrada!.